
No soy una de esas personas que leen mucho, ni que les gusta buscar un buen libro, es más, no me aburre leer, pero, a pesar de ello (obligadamente) he leído un poco, entre ellos esta la novela del costarricense Fernando Contreras; “Única Mirando al Mar”, la que trata de una mujer de nombre Única y de su vida en uno de los botaderos de basura más conocidos del país, el controversial botadero de “Rio Azul”, pero para no entrar en detalles de la obra (la cual recomiendo) la idea de este post es un artículo que encontré de un “periodista” el cual me dio rabia y descontento, aquí les cuento un poco lo que dice el artículo.
Hablando con una amiga del extranjero (fanática de la literatura) una tarde de estas, ella me pidió alguna obra nacional, y le recomendé dos novelas, “Única Mirando al Mar” y “Mamita Yunai” de Carlos Luis Fallas.
Ella me pidió una pincelada de estas obras las que recuerdo vagamente por lo que decidí utilizar la ayuda de la web, buscando encontré un artículo de un periódico nacional el cual empecé a leer, el periodista (si se le puede llamar así, por lo menos para este articulo según mi opinión) es de nombre Manuel, en este articulo (parece más una columna) presenta una reseña de la obra de Contreras, donde me llama la atención lo siguiente;
“… obra de Contreras que alguna vez comencé, pero que la hice a un lado porque no me gustó el tema de que trata. En realidad, no es para menos porque la narración transcurre en Río Azul y los personajes son los buzos zampados día y noche, buscando frenéticamente objetos de valor o que tengan alguna utilidad en su miserable vida de habitantes permanentes en ese mar de basura…”
“… se trata de seres humanos situados en el escalón más bajo del orden social…”
En realidad, que este tema de la basura no sea de su agrado es comprensible, pero, el ojo del huracán está en las frases siguientes, primero la discriminación demarcada en esa manera de expresarlo, sea como sea, zampados hurgando en la basura material, son parte de la sociedad en la vivimos, y bien, a final de cuentas no todos tuvimos la dicha de nacer en una cuna con almohadas siquiera, o bien, de portar un fino traje en nuestro trabajo, pero eso no tiene motivo para demarcar la vida de alguien como miserable, más bien, en vez de ver la parte “miserable” de lo que es vivir en un basurero, sería mejor ver lo siguiente; en la obra, la protagonista principal, lucha por su vida, por sacar adelante a su hijo y la vida con su esposo (ambos encontrados en el basurero), pues aunque viva en un basurero y viva de lo que este le provee, ella tiene su felicidad en su familia, y eso no es de miserables.
"Miserable aquel que no tenga razón de vivir, no aquel que no vive según la sociedad…"; pues conozco a muchos, que son “bendecidos” con un puesto decente en la sociedad, vestidos de traje y con un salario de envidia, los que cada noche la pasan en cantinas o con mujeres que cuestan una mísera parte de su abultado salario.
Y para no aburrir redundando en el tema, de una manera más abstracta, todos en algún momento hemos hurgado en la basura, no precisamente la material, así nos vistamos de traje.
Tomando como compromiso personal, intentaré comunicarme con este periodista, y me gustaría saber su posición con este artículo, pues, al fin y al cabo, la libertad de expresión existe y yo podría tener una concepción errónea de este artículo.
No podemos dejar de lado la realidad nacional, ni menospreciar o hacer a un lado sus clases sociales, al fin y al cabo, ese es su destino, y ya conocen mi opinión ante el destino de nuestras vidas…
“… La basura de unos es el tesoro de otros…”